ARTURO DÚO VITAL. MÚSICA DE CÁMARA

Uno de los discos más interesantes de la magnífica serie que la Fundación Botín dedica a los compositores cántabros. Del gran Arturo Dúo ya existe un post en este blog hablando un poquito de su figura, al hilo de la grabación que San Joportadasé Luis Temes hiciera de algunas de sus obras orquestales. En esta ocasión podemos escuchar el Trío en re menor, del año 1951, de hechuras clasicistas combinadas con algunos ritmos andaluces, como el de petenera; el Cuarteto en sol con piano, obra de caracter concertante y bonitas polirritmias; y, por fin, la Sonatina-Quinteto de viento, del 55, con su Premio Nacional de Música, obra hermosísima.
Seguimos a la espera de escuchar su música vocal, tanto en forma de canciones (como esas Seis canciones escritas en la cárcel), como en forma de obras corales, las cuales dicen que son su especialidad.

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FERNANDO REMACHA: LA OBRA COMPLETA PARA PIANO.

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Fernando Remacha con sus compañeros de la Academia Española de Bellas Artes en el Gianicolo, Roma. Es el número 3, con bigotillo, a la izquierda.

Los que hayan visto la película “La grande bellezza”, de Paolo Sorrentino, recordarán la escena inicial donde un turista japonés se desmayaba ante el fontanone del Acqua Paula, en Roma. En los años veinte del siglo XX Remacha vivió muy cerquita de este sitio,  en el Convento de San Pietro in Montorio, convertido en Academia Española de Bellas Artes,  institución que lleva desde 1873 becando artistas españoles para que se formen en Roma. Un compañero de Remacha, el arquitecto Mercadal, tildaba de “emocionante”el compartir espacio con el famoso templete bramantino del convento, que veían desde sus celdas, y con el citado fontanone; pero también, supongo, con todas las maravillas de Roma y con un ambiente de libertad y creación muy distintas a las de su España natal.

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Remacha con Malipiero y Randall Thomson, pensionado por EEUU

Roma, sí, Roma, en detrimento de París, que era la meca a la que aspiraban la mayoría de artistas. Roma, ciudad que aplastaba con su pasado y obligaba a hacerse la pregunta de cómo encajar el presente. Preguntas que se ven en la música de Remacha y de su mentor, Gian Francesco Malipiero, del que toma el gusto por la disonancia. Las Tres piezas para piano, son de esta época romana.

 

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El compositor viajando por Italia

A su vuelta a España, el ambiente cultural que Remacha se encuentra es el de la Generación del 27. Conoce a Falla, da conciertos en la Residencia de Estudiantes, trabaja en Filmófono….gana el Premio Nacional de Música dos veces, en 1932 y 1938. Pero, pero, pero…. la Guerra Civil. Todo ese ambiente de efervescencia cultural desaparece y Remacha se “exilia” trabajando en el negocio familiar de Tudela, una ferretería (qué apellido más apropiado). Pasarán muchos años hasta su rehabilitación pública y un nuevo Premio Nacional de Música en 1984, con ochenta y seis años.

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Con Luis Buñuel, Ana María Custodio y Luis Urgoiti en Madrid, 1960.

En fin, gracias a Patxi Larrañaga, por su pequeño estudio sobre el compositor que figura en el libro Roma y la tradición de lo nuevo, de donde están sacadas estas pequeñas notas. Y, por supuesto, gracias al pianista Bartomeu Jaume que ha efectuado las grabaciones, muchas de ellas primicia mundial, de la obra pianística de Remacha, y que se incluyen en dicho libro. Es, por tanto, un disco casi inencontrable.

Las obras que se pueden escuchar en el CD son las siguientes:

 Danza nº 3 de La Maja Vestida (1919) ,(transcripción del autor de su obra para orquesta) y las Tres piezas para piano (1922-23), buen ejempolo del Remacha primerizo, exuberante, disonante, alegre. Siguen unas académicas invenciones de estilo bachiano, donde el músico aprende del pasado (y hasta lo reproduce casi arqueológicamente). No falta el Neoclasicismo, sobre todo de estilo scarlattiano, como tantos de su generación, en las Variaciones sobre Qué me queréis el caballero de Salinas (1945-46?), y en la Sonata all’italiana (1945-47?). Tenemos también músicas de resonancias chopinianas y brahmsianas, en Impromptus y Preludios. La suite sobre temas populares navarros Cartel de fiestas… ah, y la impresionante Epitafio (a la memoria de Arriaga), con ese sabor expresionista que preludia su obra maestra Jesucristo en la Cruz, obra que un servidor solo ha podido escuchar una vez en la vida y de la que algún día tendremos que hablar.

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LOS “SIETE LIEDER” DE PABLO SOROZÁBAL (Y OTRAS COSILLAS)

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Sorozábal fue un cascarrabias, pero parece que íntegro y de una pieza (“un vasco íntegro”, como dijo Julio Caro Baroja). Hay que ser un poco brumoso para sentir debilidad por Heinrich Heine, como la tenía Don Pablo, que ade-

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Heinrich Heine a la vasca

más había residido en Leipzig y conocía bien la cultura alemana. Los Siete Lieder son una de esas maravillas de la música española que están en sombra, a pesar de la inmensa fama del autor de La tabernera del puerto. Fue en 1927 cuando Sorozábal conoció Heine´ren Olerkiak, colección de poemas del autor alemán traducidos al euskera por José Arregi. El resultado de esta extraña combinación de Heine con la txapela es de de una arrebatadora y, también, extraña belleza, pues el mundo germánico se impregna de ritmos y modulaciones vascas. De algunos de estos lieder, como Lotoren lorak, creo que se puede afirmar que están entre los más hermosos de la canción de concierto española de todo el siglo XX (¡y mira que hay maravillas!).

Hay también en el disco otras hermosas obras, como unas curradas y preciosas Variaciones sinfónicas sobre un canto popular, donde no falta en algún momento el 5/8 del zortzico. Son de 1927, año en que ya Sorozábal dominaba la orquesta con perfección (muchos años después dimitió de su puesto de director de la Filarmónica de Madrid por las objeciones que el régimen franquista ponía al estreno de una sinfonía de Shostakovich, al mismo tiempo que, en la Unión Soviética, el inmenso sinfonista no lo pasaba demasiado bien con Stalin).  La policía abrió una ficha a Sorozábal en la que se le identifica certeramente como rojo, y se le acusa de haber viajado en numerosas ocasiones a la Unión Soviética, donde nunca había estado. “Les daba, además, mucha rabia”, señalaba el anciano compositor en una de sus últimas entrevistas, “que un rojo como yo compusiera temas religiosos”. Otra anécdota de las “edificantes”: su gesto de dimitir, como director de la banda municipal del Madrid republicano, durante la guerra, por el fusilamiento de uno de sus músicos expresa quizá mejor que cualquier otro hecho la verdadera personalidad de este compositor. Pablo Sorozábal había advertido que dimitiría si se fusilaba a uno solo de los miembros de su orquesta, y no le importó que la víctima fuera franquista a la hora de cumplir su promesa. “Odio la violencia. El capitalismo, el patrioterismo; no debe existir más bandera que la de la paz. Quisiera que el mayor imperio fuera más pequeño. que Andorra”.

Los que no conozcan la música sinfónica de este grande quedan emplazados. Y me permito otra recomendación para los que sí gustan su música teatral: La eterna canción, sainete que quiso ser La Verbena de la Paloma del siglo XX, y que ha caído en el olvido teniendo, como tiene, una música extraordinaria.

CANCIONES DEL GRUPO DE LOS OCHO. PITTALUGA, RODOLFO Y ERNESTO HALFFTER, BACARISSE, REMACHA Y BAUTISTA

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MARTA KNÖRR AL RESCATE

Aunque desconocidas absolutamente -todavía- para el melómano español medio, hay cada vez más estudiosos (musicólogos, investigadores, intérpretes, jóvenes con doctorado a cuestas…) que las están sacando a la luz: nos referimos, of course, a las músicas que constituyen parte fundamental del patrimonio español; y, curiosamente, son tanto más desconocidas cuanto más próximas están en el tiempo. Cosas veredes!!  Y para divulgar un poquito está este blog, único entre los únicos en Internet (cuando lo cierto es que debería haber muchos más, al menos españoles). Pero no penséis que hago labor arqueológica, o algo así: si algún aficionado se tomara la molestia de escuchar, por ejemplo, una canción como Linda moça, del ciclo de canciones portuguesas de Ernesto Halffter, probablemente se lanzaría de cabeza.

De este grupo de compositores “de la República” (con todas las salvedades que quieran ponerse a ese título) ya hemos hablado en este blog. Son de los más grandes de la primera mitad de siglo XX en España. Faltan aquí Rosita García Ascot, a quien prometo dedicarle un próximo post, y Juan José Mantecón, de cuyas canciones parece que no se conserva nada.

De Gustavo Pittaluga, cómo no, viene algo de la sempiterna Romería de los Cornudos, ese ballet fallesco, neoclásico y pleno de chirriante ironía que proporcionó momentánea fama al compositor y del cual hizo varias versiones, como esta adaptación para canto y piano del ROMANCE DE SOLITA. Pittaluga está olvidado desde hace ya mucho, lejanos los tiempos en que decretaba, ufano, la muerte de la quinta disminuída y de la música romántica de tradición germánica en su panfleto de apertura de las actividades del Grupo, leído en la Residencia de Estudiantes en 1930. No puedo evitar dejar constancia aquí de la nota necrológica que le dedicó el gran Xavier Montsalvatge en 1975, publicada en La Vanguardia:

Hacía tiempo, años, que no sabíamos nada de él, al menos aquellos que vivimos lejos de los círculos musicales madrileños. Aun así nos ha sorprendido dolorosamente la noticia que acaban de darnos de la muerte de Gustavo Pittaluga.  […] 

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Una de las escasísimas imágenes que circulan por la Red del compositor

Quizá Gustavo Pittaluga actualmente no llegó a captar o no tuvo temperamento para sumarse a la realidad de la música de hoy, esencialmente internacionalista. Este puede ser el motivo de su último aislamiento. En cualquier caso, su muerte representa la de un compositor en su momento muy representativo que sería injusto olvidar cuando se estudie con detalle el panorama musicológico  español a partir de Falla hasta el presente. — Xavier MONTSALVATGE, 1975

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Buñuel, con quien trabajó Pittaluga en más de una película.

Ernesto Halffter es, sin duda, el más conocido de todos estos músicos y el más interpretado en la actualidad. A la espera de comentar la integral de sus canciones, que grabaran Elena Gragera y Antón Cardó, vienen aquí algunas de muestra, entre las cuales están dos de las insuperables, bellísimas Canciones portuguesas, que reflejan una melancólica saudade de tono folklorista.

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Don Ernesto Halffter, durante mucho tiempo, sin más, el que completó Atlántida de Falla; hoy, felizmente, grandísimo compositor y no simple epígono.

 Julián Bautista, fue alumno de Conrado del Campo, y, más tarde, Catedrático de Armonía en el Conservatorio de Madrid. Parte de su producción fue destruida durante los primeros bombardeos de Madrid en la Guerra Civil española, tras la que el compositor se exilia a Buenos Aires, donde morirá el 8 de julio de 1961. “Villancico de las madres que tienen a su hijos en brazos” es la primera de las “Dos Canciones” que Julián Bautista compone utilizando poemas del matrimonio Martínez Sierra; la segunda, titulada “El alma tenía los ojos verdes”, de pintoresco carácter españolista y no incluida en la presente grabación, se encuentra por debajo de la primera en cuanto a nivel de calidad se refiere. “Villancico de las madres…” recuerda a la canción que Falla compone en 1914 utilizando el mismo texto, pero con una ligera variación en el título: “Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos”. Las “Dos Canciones” de Bautista sobre poemas de los Martínez Sierra datan de 1921. “Tres ciudades” pone música al tríptico de poemas del mismo nombre, perteneciente al “Poema del cante jondo” de Federico García Lorca. Entre la numerosísima producción de canciones que utilizan poemas de Lorca destaca este soberbio grupo de canciones de Bautista, en el que la perfecta adecuación entre música y texto produce un resultado de excepcional fuerza expresiva. A los veinte años de edad compone Bautista “La Flûte de Jade”, sobre poemas chinos traducidos al francés por Franz Toussaint. La obra revela una clara influencia de Debussy; no en vano Bautista acababa de descubrir la ópera “Pellás et Mélisande” del compositor francés, y de escribir su ópera “Interior”, con texto del simbolista Maurice Maeterlinck, al igual que la única ópera de Debussy.

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Bautista


Muy famosas son, y justamente, las canciones sobre el albertiano Marinero en tierra, de Rodolfo Halffter, de las delicias más grandes de la canción española de todos los tiempos. Pero alguna más del autor podéis escuchar aquí, toda una sorpresa. 

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El músico Rodolfo Halffter, el incomparable mar gaditano y Rafael Alberti… ¡¡cómo no iba a salir una maravilla!!

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Fernando Remacha, el compositor con más cara de pobre hombre de la historia de la música. Pero inmenso compositor, eso sí.


Por último, tres canciones del tudelano Remacha, que no destacó especialmente en el género. Y alguna del irreverente Bacarisse, músico que según muchos críticos no llegó a dar muestras del inmenso talento que desplegó al principio de su carrera. Algo siniestras sus Tres nanas.

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Bacarisse, para la posteridad el autor del Concertino para guitarra, exclusivamente

Bueno, solo me queda dar las gracias a Aurelio Viribay, el pianista, y a Marta Knörr, por recuperar estas músicas y hacerlo tan artísticamente. Es un disco que podéis encontrar en Spotify, pero del que os dejo una muestra: la exquisita canción de Ernesto Halffter mencionada arriba, Linda moça.

Ai que linda moça. E. Halffter

MARÍA RODRIGO (1888-1967). HISTORIAS DE INTERNET

Dice San José Luis Temes, artífice de la recuperación de tanto patmaria-rodrigorimonio musical español olvidado, que esta también es una labor de memoria histórica necesaria. Y no es ponerse pesado. Ya sé que el país es, en general, bastante gañán y desprecia la cultura;  y que también hay mucho melómano pedante al loro de las danzas medievales de un manuscrito de Ratisbona, por ejemplo, pero sin la más mínima idea de un patrimonio que le queda mucho más cerca y, por qué no decirlo, de mucha más calidad musical. Ya sé, también, que María Rodrigo, cuyo olvido es absoluto, no es la más grande en el noble arte de los sonidos, pero veréis que su música es deliciosa y basta ella para reivindicarla, sin tener que acudir a reparaciones históricas de tipo político (la pobre tuvo que exiliarse, como tantos).

El caso es que, el pasado noviembre de 2016 (que pronto será un pasado lejanísimo) el Conservatorio Superior de Madrid le hizo un homenaje. Fueron varias las orquestas que rechazaron, parece ser. En esta ocasión, se interpretaron algunas obras orquestales de las pocas que se han  podido recuperar y la escena lírica “Becquerianas”. Por supuesto, con Temes a la batuta. Ese concierto, retransmitido por Radio Clásica, me animó a realizar este post que estáis leyendo. Pero, sobre todo, me animó a hacerlo una pequeña anécdota humana, de esas sin mucha importancia y de las que hay a millones, pero que a mí me tocó la fibra: en un blog llamado “Mujer y guitarra española” (los hay aún más raros que este), se ofrece un pequeño perfil de la compositora y, en los comentarios, un tal Marcelino Canino Salgado escribe lo siguiente:

Muy joven, tendría 15 años cuando fui alumno de las hermanas Rodrigo Bellido en la Universidad de Puerto Rico. Doña María y Mercedes fueron como unas hadas madrinas para mí en todo el sentido de la palabra. Recuerdo que años más tarde me nombraron su ayudante y la visitaba en su piso con vista al mar en el Condado de Puerto Rico. Tenía un piano de cola alemán Beschtein. Solía tocar muy poco pues se desanimaba, por el contrario me exhortaba a que yo lo hiciera. Me regaló un ejemplar de su La copla intrusa, dedicándomela, que todavía atesoro. Como tanto su hermana y ella eran pequeñas de estatura, los amigos le decían cariñosamente “las meninas”.
Eran muy queridas y respetadas. Por medio de ellas conocí a don Pablo Casals, a Mischjeslaow Horswysky y a muchos otros genios de la música de esa época. Me he conmovido al leer la biografía de Doña María Rodrigo, gloria de España y de Puerto Rico. Nunca podré olvidarlas.

Ella era muy superdotada, tocaba las baladas de Chopín transportándolas a todos los tonos, era increíble. La respeté y quise mucho, tanto a ella como a Mercedes, que era psicóloga pionera en España y en América, pero por ser mujer, un poco ignorada por ignorancia de algunos. Un fuerte abrazo desde esta Isla de Sol, MCS.

PD. Recuerdo que cuando fui a estudiar a España, instado por doña María, fui a visitar a Doña Luisa Menárquez, ya que mi instrumento es el arpa. Doña Luisa estaba ya quebrantada de salud y desde que entré a su pequeña sala y hablé de María Rodrigo, se reanimó toda. Dios las ampare a todas estas mujeres en su Gloria.

Sinceramente,
Dr. Marcelino Canino Salgado
catedrático jubilado de la Universidad de Puerto Rico
y Miembro de la Academia de Artes y Ciencias y de la Academia de la Historia.

¡Viva la solidaridad entre los pueblos hispánicos todos!

Encontrar una vocación panhispánica que salva oceános de agua y de tiempo es complicado en estos días, donde algunos de cortísimas miras ven en la Hispanidad solo matanzas y genocidios. Pero ahí está este don Marcelino y algunos otros. Y, siempre, internet, maravillosa herramienta para recuperar tantos tesoros. 

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Cartel presentador del concierto de recuperación de María Rodrigo

Pues nada, de doña María Rodrigo, alumna de Richard Strauss y compañera de Furtwangler y Orff (ahí es nada), os dejo algunas músicas. Las Rimas infantiles, donde se da sabor armónico y delicada orquestación a conocidas canciones de niños, son absolutamente deliciosas.

Rimas infantiles. Salón del Prado

Rimas infantiles. Tengo una muñeca

Rimas infantiles. Romance

Y os dejo también los “Tres ayes”, de 1925, con el tenor Joaquín Pixán y la pianista Noelia Fernández

Tres ayes. I. Tres coplas

Tres ayes. II Serenita está la noche

Tres ayes. III Volandito va la copla

 

 

Compositoras catalanas: generación noucentista

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Aunque el libretillo mencione a Xenius, (D´Ors), el gran teórico noucentista, y a algún poeta adscrito, como Carner, a mí todavía no me queda muy claro por qué una canción, (me refiero a su lenguaje musical), es “noucentista”. Sea como fuere, hay en la musicalización de estos textos una sofisticación mayor y un más complejo tratamiento prosódico que en las canciones “modernistas”, algunas de las cuales ya fueron grabadas por la misma soprano y comentadas en este blog.

Solo mujeres, de nuevo. Mujeres que se tragó la tierra, que nunca es leve vista desde este lado: una, Llüisa Casagemas,

El espectro de Llüisa Casagemas, en foto publicada por la ineludible Feminal, 1907

El espectro de Llüisa Casagemas, en foto publicada por la ineludible Feminal, 1907

nota prensa lluisa casagemas

Lisonjas que, a pesar de todo, algún día resonaron

Otra, Onia Farga, ofarga-2, gran intérprete de piano y violín, (se dice pronto),que fue reconocida fuera de nuestro país, en la Sala Pleyel parisina, y de la que se ofrecen dos canciones de ese pintoresquismo andaluz tan caro a tantos músicos españoles de primeros años del siglo XX.

Tenemos también a la más conocida, (siquiera sea `porque su nombre suena como la primera intérprete de Iberia), Blanca Selva. Esta era, sin duda, esa intérprete a la que Albéniz se refería cuando compuso una obra difícil que no puedieran tocar las señoritas de salón, (de salón burgués, se entiende).

De la portorriqueña María Infiesta, que luego estudió con Granados, una vieja entrada en un foro. (Clasiforo) habla de un disco dedicado a ella que no he podido localizar. Incluso parece que se hace mención a ella como una Alma Mahler hispanoablante. Qué más da, ¡¡como si alguien supiera, ya, quién es Alma Mahler!!!

Paquita Madriguera, de azarosa vida, con esa carita de actriz chaplinesca

Paquita Madriguera, de azarosa vida, con esa carita de actriz chaplinesca

Paquita Madriguera fue otra extraordinaria intérprete de piano, de vida viajera, y en algún momento de su vida fue esposa de Andrés Segovia, el guitarrista. Hay por ahí un concierto de Castelnuovo-Tedesco dedicado a ambos instrumentistas.

María Infiesta

María Infiesta

Blanca Selva.

Blanca Selva. “Tócalo si puedes”

En fin, aunque estoy cansado de buscar fotos, no podemos ser descorteses con Margarida Orfila y Montserrat Campmany. De la primera sacamos una impresión de sencillez en canciones con textos de Apel-les Mestres; Campmany se nos antoja algo más arriesgada y experimental. Ya le vale, muriendo, como murió, en 1995.

Uno de esos discos que se saca la Garrigosa de vez en cuando con músicas imposibles de escuchar. Lo que contribuye un poquitín a que algunos indaguemos en nuestro patrimonio artístico. Os invito a hacer lo mismo. Este disco está en Spotify y su libretillo se puede encontrar, creo que legalmente, por internet; así que esta vez no me siento como un delincuente.

EL PIANO EN ESPAÑA (III): MARCIAL DEL ADALID

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Compositor bastante más conocido que Masarnau, hasta ahora podíamos escuchar alguna de sus obras sueltas, (sobre todo “El último adiós”), en discos-antología; hasta que ha llegado el gran pianista Miguel Álvarez-Argudo con este par de CD´s.

Estamos ya ante un romántico genuino, y español. De su biografía hay buena bibliografía y muchas noticias en Internet, de sus viajes a París, de su relación con Chopin, (y las noticias inciertas sobre que fue discípulo suyo), de los viajes a Londres, de las clases con Moscheles…

Su romanticismo de salón es brillante, pero a veces superfluo. Sin embargo, aunque está muy lejos el nacionalismo, algo de Galicia hay en su última producción pianística y liederística, de cuando se retiró del mundanal ruido a su pazo familiar de Lóngora, cerca de A Coruña, con su mujer, la escritora Fanny Garrido.

En la soledad del campo gallego,  el pazo de Lóngora fue un centro de vida musical y literaria durante los últimos años del XIX y primeros del XX

En la soledad del campo gallego, el pazo de Lóngora fue un centro de vida musical y literaria durante los últimos años del XIX y primeros del XX

Resulta delicioso imaginarse las veladas veraniegas en el pazo de Lóngora, espléndida casona que tantas veces inspiró al pintor Francisco Lloréns, y que competía en lo literario con las torres de Meirás, donde Emilia Pardo Bazán se rodeaba de intelectuales para discutir las cuestiones palpitantes de las letras y de la política, y en lo musical se medía con las tertulias de Canuto Berea en la trastienda de su establecimiento de instrumentos de la calle Real. Hoy, cómo no, es de un organismo oficial, lejanos ya aquellos ecos. Dejamos para la curiosidad del lector la investigación sobre Fanny, que le deparará sabrosos hallazgos.

Marcial del Adalid y Fanny Garrido

Marcial del Adalid y Fanny Garrido

Merece la pena recordar que Del Adalid fue uno de los primeros folkloristas y recopiladores de las riquísimas melodías populares de esa tierra sin igual llamada Galicia, de las más hermosas y distintas de España. En 1877 se publicó un volumen con las que había recogido, con el título de Cantares nuevos y viejos de Galicia

1975

Benserade

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